Por Cristina Bulacio

El coro de Antígona de Sófocles señala el inmenso poder del hombre sobre el universo: atraviesa  los  desiertos y los mares, cultiva la tierra,  somete las bestias, domina la palabra. Sólo lo detiene la muerte. La contundencia de la muerte es nuestro límite; se muere una sola vez. Sin embargo, contra toda lógica, Borges imagina un personaje -en La otra muerte, que forma parte de El Aleph- que muere dos veces.
Se trata de Pedro Damián, un tapecito entrerriano, de Gualeguay, que participó en la batalla de Masoller en tierra uruguaya bajo el mando de Aparicio Saravia, en 1904. Repatriado en 1905, volvió al campo a cuidar hacienda chúcara. Taciturno, solitario y de pocas luces, vivió recordando aquella feroz batalla: murió en 1946 de congestión pulmonar. En esa guerra gaucha Damián -que anduvo dándose corte en las pulperías- según la versión del Coronel Tabares, se mostró como un cobarde. La guerra -cuenta el narrador- "servía, como la mujer, para que se probaran los hombres". Un tiempo después, en boca de otro testigo, circula otra versión: Damián había muerto en aquella batalla de 1904 con una bala que lo acertó en pleno pecho. "Tan valiente y no había cumplido veinte años".
Borges nos acerca esta conjetura: Damián vivió entre 1904 y 1946 rumiando su cobardía e implorando a Dios que le permitiera revivir la batalla de Masoller para actuar como un valiente. Y Dios se lo concede bajo la forma de un sueño. Así, muere: en 1946, en la derrota de Masoller que tuvo lugar en 1904. ¿Muere dos veces o los tiempos se confunden? Este contrasentido tiene dos posibilidades de ser explicado. O existen dos Damianes, uno cobarde que muere en 1946 y otro valiente que murió en 1904; o por el contrario, un solo Pedro Damián que muere dos veces en dos series temporales distintas.  
Varias incongruencias en los acontecimientos del relato anuncian la presencia del misterio. Dice en el cuento: "He adivinado y registrado un proceso no accesible a los hombres, una suerte de escándalo de la razón". Sin duda es escandalosa la situación: nadie puede morir dos veces. Recordemos que la palabra "escándalo" (skandalon) es obstáculo tanto para la inteligencia como para la intelección de las Sagradas Escrituras. Por tanto, el verdadero escándalo reside en las dos muertes de Pedro Damián. La aparente simplicidad del argumento esconde dificultades con las que disfruta el espíritu  lúdico y erudito de Borges; palpita aquí un importante tema teológico: Dios ¿puede cambiar el pasado y hacer que no haya sido lo que ya fue?

Escándalo para la razón
Dos corrientes teológicas se disputan la respuesta. Una, de fuerte impronta aristotélica racionalista  -San Anselmo- sostiene que Dios no puede cambiar el pasado; hacerlo sería cambiar sus consecuencias que llegan hasta nosotros y, por tanto, producir un caos que pondría en cuestión la inteligencia divina y la armonía del universo. La otra línea teológica, inspirada en Tertuliano, considera que el poder de Dios es absoluto, sus acciones -que pueden ser incomprensibles y arbitrarias- sirven para acrecentar la fe del creyente y el misterio que rodea lo divino; por tanto, cambiar el pasado es potestad divina que el hombre deberá aceptar con humildad y alegría. El escándalo es inevitable.   
En el cuento de Borges, Dios escuchó los ruegos de Damián y aceptó cambiar los acontecimientos -y la memoria de los testigos- para que  muriera como un valiente. Se obró un milagro y todo milagro es un escándalo para la razón. Las Sagradas escrituras están sembradas de ellos.
Ahora bien, siguiendo el juego de Borges, hagamos una conjetura. Borges real, como su personaje Pedro Damián ¿habrá pedido a Dios que cambie su muerte? ¿Cuál habrá sido su ruego? ¿Soñó  "otra" muerte? Tal vez pidió el coraje de  ser "una espada en la guerra"; quizás su auténtico deseo fuese: "morir del todo [?] con este compañero, mi cuerpo" (Una oración, en Elogio de la Sombra). La respuesta pertenece al Dios del misterio cuyas acciones serán siempre incomprensibles para la pequeñez de la criatura humana.
© LA GACETA

Cristina Bulacio - Doctora en Filosofía. autora de Los escándalos de la razón en Borges y, junto con Donato Grima, de Dos miradas sobre Borges.